He vuelto

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domingo, 9 de octubre de 2016

Como sobrevivir dignamente a un megarresfriado

Todo comenzó el viernes por la tarde. Aunque por la mañana ya asomaba congestionada, no fue hasta la tarde que llegó la fiebre. Y así me he tirado todo el fin de semana. Monté campamento en el sofá, me dí una ducha calentita, recogí mi pelo en un moño nada estiloso y me puse el pijama que jamás se me ocurriría ponerme si fueras  a venir tú.

Así han pasado estos días,en los que me he dedicado a no hacer nada más que cuidarme...

Cuando vives sola no te queda más remedio que unir fuerzas en tu propia persona y darte los mimos que podrías repartir si te decidieras a llamar a tu hidalgo cervantino. Pero como ninguno de los dos estamos por la labor, ni yo de echar mi cabellera por la ventana pidiendo auxilio, ni tú de ir de salvaprincesasdulcinoas, pues nada, aquí van los recursos que a mí me han servido, pues a estas horas ya estoy bastante recuperada. ¡Empecemos!

- Bendita vitamina C: aprovecha estos días para hacerte zumos naturales de naranja. A mí por las mañanas suele darme bastante pereza, pero hay que reconocer que están riquísimos y nuestras defensas lo agradecen. Yo lo acompaño, además, de un ibuprofeno.




- Sopas y cremas calentitas: como me dolía el cuerpo y la cabeza, pues era un resfriado algo griposo, no me apetecía ponerme a cocinar. Las cremas de verduras que venden ya preparadas están buenísimas y tan solo tienes que calentarlas cinco minutitos. Mi favorita es la de calabaza.




- Tener a mano a todo momento un paquete de pañuelos desechables y tomar varias veces al día infusiones de hierbas que descongestionan, como por ejemplo la flor de naranja, el jengibre, el romero...y acompañarlas siempre de miel, que suaviza la garganta. Yo me he vuelto adicta a estas, ya que después de tomarlas conseguía notar algo de sabor a los alimentos (yupi). Me ha acompañado estos días, además,  El Ocho, y he podido darle un buen tirón en los momentos de lucidez y menos malestar.



- Por último, he ojeado algunas revistas y he recuperado algunas de mis pelis favoritas para momentos de bajón, me he tapado bien con la mantita y me he dejado llevar por el sueño cada vez que me ha apetecido. El descanso es siempre la mejor recuperación, y aunque aún toso y me sueno sin parar, ya soy capaz de mirarme al espejo sin salir corriendo.



Tampoco ha estado tan mal, ¿verdad?.

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